lunes, noviembre 22, 2010
Sea rico y exitoso
martes, febrero 23, 2010
El mundo es un lugar peligroso
- Ser atropellado por un camión.
- Ser atropellado por un colectivo.
- Ser atropellado por un auto.
- Ser víctima de un robo a mano armada.
- Que se prenda fuego el vehículo motorizado en el que viaja.
- Que explote el calefón de su casa.
- Que explote la estufa de su casa.
- Que explote el calefón del vecino.
- Olvidarse el gas prendido.
- Ser víctima de un crimen pasional.
- Ser víctima de un tiroteo en plena calle.
- Ser víctima de un francotirador.
- Que el avión en el que uno viaja tenga un accidente.
- Que el tren en el que uno viaja se descarrile.
- Ser pisado por un tren.
- Que le se caiga un balcón en la cabeza.
- Que se le caiga el aire acondicionado de una ventana en la cabeza.
- Que se caiga el marco de una ventana en la cabeza.
- Que el avión en el que uno viaja sea secuestrado por terroristas y sea chocado contra algún edificio público.
- Ser asesinados por chicos y/o compañeros de trabajo que escuchan Marilyn Manson e ingresan al recinto y disparan a mansalva.
- Ser víctima del cuento del tío.
- Ser víctima de alguien que nunca entendió que la realidad no es un juego de rol.
- Ser víctima de la violencia doméstica.
- Contagiarse sida.
- Contagiarse sífilis.
- Contagiarse la gripe porcina.
(ENTRE OTROS)
miércoles, octubre 28, 2009
Un par de jeans, monedas y el cuestionamiento de la fe(en algo).
Salí de trabajar. La temperatura estaba templada y aun había sol.
Una tarde ideal para salir a caminar.
Mi mañana había empezado diez horas antes, aun entre dormida, tratando de amanecer de sueños extraños. El despertador había sonado y una vez más me preguntaba “¿Porqué a mi?”. Sólo deseaba tirarlo contra una pared para que nunca más suene.
Me vestí. Al intentar ponerme el pantalón lo rompí. El cuarto en lo que va del año.
Decidí salir así a la calle, prometiéndome a mi misma que esa misma tarde me iría a comprar ropa porque mi situación no daba para más.
Las horas pasaron. El reloj se dividía a la mitad. La necesidad de un jean se terminó convirtiendo en compulsión consumista. No hubo espacio a la reflexión.
Soy una mujer herida, lo mínimo que necesito son pantalones y remeras nuevas (sobre todo si conseguís, después de muchos años de buscarla, una de The Smiths). A conformarse con lo básico porque el respeto y que me puedan mirar a los ojos parecen delirios de rockstars.
Seguía siendo un gran día para caminar, a pesar que ya estuviésemos en la resaca.
Escuchaba música, como siempre. Morrissey me cantaba “Every day is like Sunday”.
Parada en una esquina, a punto de cruzar. Así me encontraba. Y es ahí cuando se me acercó.
Olía a ranciedad, vino y mugre. Tenía alrededor de 50 años y no muchos dientes. Su figura era desgarbada y una gorra azul. Una visera cubría sus pelos entrecanos.
En el momento no lo registré, así como tampoco hubiese registrado el fin del mundo aunque lo hubiese tenido delante de mis ojos. Sin embargo se quedó parado adelante mío.
Me saqué los auriculares para ver que decía. Simplemente quería una moneda, bajo la promesa que no iba a robarme. Casualmente, a lo largo de los últimos días junté muchas monedas, demasiadas.
“Gracias, eso es para mañana, si es que me levanto”, respondió.
Giré la cabeza y lo único que pude pensar es “Carpe diem”.
Y caminé por Julián Álvarez, escuchando los Beatles y pensando si realmente aun les seguía creyendo.
sábado, octubre 17, 2009
PENSAMIENTOS EN VOZ ALTA V
¿Hubiese sido una occidental desesperada por huir al este y vivir la utopía socialista? ¿O tal vez una oriental desesperada por huir al oeste y vivir la utopía capitalista?
O es blanco o negro. Así es como nos enseñan a vivir.
miércoles, septiembre 30, 2009
TODO EMPEZÓ SIENDO UN CAMPING NUDISTA.
Depravación, orgías, exhibicionismo, orgasmos. El tabú sexual desde siempre ha existido.
Déjenme contarles una historia. La misma no es apología de frenesí, no es instigadora orgiástica, simplemente intenta reconstruir un hecho que tuvo lugar en un tiempo y un espacio determinado.
Érase una vez un pobre campesino que vivía en medio del bosque. Trabajaba día y noche, cortando leña, cazando animales, emparchando techos de paja para así a su familia poder mantener. Era realmente muy pobre: el dinero apenas le alcanzaba para comprar un pan diario que repartía entre sus cuatro hijos y mujer. Ella era una señora joven, que lavaba las prendas de su familia a orillas del río, ordenaba la casa, recogía frutas y aseaba a los hijos. Éstos, por su parte, no tenían otra educación que la de la vida misma: sus padres no podían afrontar los gastos que suponía tomar clases particulares con un maestro, por ende eran analfabetos.
Todo transcurría en una casi perfecta armonía, hasta que una mañana, allí estaban ellos. Bastó con que abran la ventana para que vieran el escenario: hombres y mujeres masturbándose entre sí, haciendo fellatios, poses de perro y fiestas entre los arbustos. Todo tipo de relación estaba permitida: homosexual, heterosexual, bisexual, transexual, metrosexual, hipersexual. La líbido se olía por todas partes, era imposible rodear la zona sin tener una erección. El “Camping Nudista Tiburón” había llegado.
El mismo se jactaba de ser el primero de esta índole en el nuevo orden naciente. La libertad de dejar los órganos reproductivos al aire estaba era el plato principal.
Pasaron los días y el pobre campesino obligó a su familia a atrincherarse en su humilde posada. “Cualquier cosa puede pasar, hay que cuidarse de estos blasfemos orgiásticos” alegó.
Los días continuaban pasando y las provisiones comenzaban a faltar. En medio de la angustia por no poder alimentar a sus hijos, la madre salió desesperada en el medio de la noche a buscar el manzano más cercano: esa fue su peor idea idea. El árbol se encontraba dentro del camping, y dentro de éste todo estaba permitido.
Se escabulló, entre sombras y hojas, tratando de hacer el menor ruido posible. Al llegar, cogió algunas manzanas. Escuchó voces, se asustó y las rojas frutas prohibidas cayeron al piso. Agacharse a buscarlas no fue un claro momento de lucidez: nunca imaginó que eso sería el principio del fin.
Al agacharse su torso quedó en posición horizontal, estando totalmente descuidadas sus nalgas. Mala idea: en un descuido la habían clavado como a una brochette. Ella gimió de placer pidiendo más y más. Sus gritos libidinosos, como gata en celo, despertaron a su familia. En un primer momento el pobre campesino corrió en su ayuda: tarde había llegado. Su mujer se encontrada en medio de una ponderosa orgía, no dejando cavidad de su cuerpo libre.
El campesino volvió al hogar y obligó a sus hijos a empacar sus pocas pertenencias: abandonarían el campo, llegarían a la ciudad donde la promesa de un nuevo orden industrial los estaba esperando.
Sin mirar sobre sus pasos caminaron hacia el horizonte.
No pasaron muchos años, hasta que todos los miembros de la familia del pobre campesino sobrevivientes al “Camping Nudista Tiburón”, murieran industrialmente: dos de los hijos de tuberculosis, otro de difteria y el restante, niño obrero, mutilado tras un accidente con una máquina que se había trabado. Vale aclarar que el primero en morir fue el pobre campesino: contrajo sífilis tratando de apañar las noches de soledad. Dejó a sus hijos huérfanos, librados a la buena de Dios para vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario mínimo, obteniendo así el cerdo capitalista todo el plusvalor.
miércoles, junio 24, 2009
PENSAMIENTOS EN VOZ ALTA
jueves, junio 11, 2009
Posmo, Cosmo, Porno
Hoy: "En el futuro, cada persona tendrá sus 15 minutos de privacidad".
miércoles, abril 29, 2009
The Hardest Part of a Zombie Apocalypse Will be Pretending I'm Not Excited.
En conclusión: si el apocalipsis está cerca, quiero que sea con zombies. Tiene más onda.
(El mundo se parece cada vez a una película de Romero. Las imágenes apocalípticas se suceden en los televisores.Todo se está volviendo más locura total. La paranoia se apropia de la población.La pandemia avanza. Estaremos todos aislados, en cuarentena. Mutantes deglute-toda-forma-de-vida-conocida toman las calles. Y yo... yo pienso quedar entre el grupo de sobrevivientes que sale a matar zombies a la calle.)
lunes, noviembre 22, 2010
Sea rico y exitoso
martes, febrero 23, 2010
El mundo es un lugar peligroso
- Ser atropellado por un camión.
- Ser atropellado por un colectivo.
- Ser atropellado por un auto.
- Ser víctima de un robo a mano armada.
- Que se prenda fuego el vehículo motorizado en el que viaja.
- Que explote el calefón de su casa.
- Que explote la estufa de su casa.
- Que explote el calefón del vecino.
- Olvidarse el gas prendido.
- Ser víctima de un crimen pasional.
- Ser víctima de un tiroteo en plena calle.
- Ser víctima de un francotirador.
- Que el avión en el que uno viaja tenga un accidente.
- Que el tren en el que uno viaja se descarrile.
- Ser pisado por un tren.
- Que le se caiga un balcón en la cabeza.
- Que se le caiga el aire acondicionado de una ventana en la cabeza.
- Que se caiga el marco de una ventana en la cabeza.
- Que el avión en el que uno viaja sea secuestrado por terroristas y sea chocado contra algún edificio público.
- Ser asesinados por chicos y/o compañeros de trabajo que escuchan Marilyn Manson e ingresan al recinto y disparan a mansalva.
- Ser víctima del cuento del tío.
- Ser víctima de alguien que nunca entendió que la realidad no es un juego de rol.
- Ser víctima de la violencia doméstica.
- Contagiarse sida.
- Contagiarse sífilis.
- Contagiarse la gripe porcina.
(ENTRE OTROS)
miércoles, octubre 28, 2009
Un par de jeans, monedas y el cuestionamiento de la fe(en algo).
Salí de trabajar. La temperatura estaba templada y aun había sol.
Una tarde ideal para salir a caminar.
Mi mañana había empezado diez horas antes, aun entre dormida, tratando de amanecer de sueños extraños. El despertador había sonado y una vez más me preguntaba “¿Porqué a mi?”. Sólo deseaba tirarlo contra una pared para que nunca más suene.
Me vestí. Al intentar ponerme el pantalón lo rompí. El cuarto en lo que va del año.
Decidí salir así a la calle, prometiéndome a mi misma que esa misma tarde me iría a comprar ropa porque mi situación no daba para más.
Las horas pasaron. El reloj se dividía a la mitad. La necesidad de un jean se terminó convirtiendo en compulsión consumista. No hubo espacio a la reflexión.
Soy una mujer herida, lo mínimo que necesito son pantalones y remeras nuevas (sobre todo si conseguís, después de muchos años de buscarla, una de The Smiths). A conformarse con lo básico porque el respeto y que me puedan mirar a los ojos parecen delirios de rockstars.
Seguía siendo un gran día para caminar, a pesar que ya estuviésemos en la resaca.
Escuchaba música, como siempre. Morrissey me cantaba “Every day is like Sunday”.
Parada en una esquina, a punto de cruzar. Así me encontraba. Y es ahí cuando se me acercó.
Olía a ranciedad, vino y mugre. Tenía alrededor de 50 años y no muchos dientes. Su figura era desgarbada y una gorra azul. Una visera cubría sus pelos entrecanos.
En el momento no lo registré, así como tampoco hubiese registrado el fin del mundo aunque lo hubiese tenido delante de mis ojos. Sin embargo se quedó parado adelante mío.
Me saqué los auriculares para ver que decía. Simplemente quería una moneda, bajo la promesa que no iba a robarme. Casualmente, a lo largo de los últimos días junté muchas monedas, demasiadas.
“Gracias, eso es para mañana, si es que me levanto”, respondió.
Giré la cabeza y lo único que pude pensar es “Carpe diem”.
Y caminé por Julián Álvarez, escuchando los Beatles y pensando si realmente aun les seguía creyendo.
sábado, octubre 17, 2009
PENSAMIENTOS EN VOZ ALTA V
¿Hubiese sido una occidental desesperada por huir al este y vivir la utopía socialista? ¿O tal vez una oriental desesperada por huir al oeste y vivir la utopía capitalista?
O es blanco o negro. Así es como nos enseñan a vivir.
miércoles, septiembre 30, 2009
TODO EMPEZÓ SIENDO UN CAMPING NUDISTA.
Depravación, orgías, exhibicionismo, orgasmos. El tabú sexual desde siempre ha existido.
Déjenme contarles una historia. La misma no es apología de frenesí, no es instigadora orgiástica, simplemente intenta reconstruir un hecho que tuvo lugar en un tiempo y un espacio determinado.
Érase una vez un pobre campesino que vivía en medio del bosque. Trabajaba día y noche, cortando leña, cazando animales, emparchando techos de paja para así a su familia poder mantener. Era realmente muy pobre: el dinero apenas le alcanzaba para comprar un pan diario que repartía entre sus cuatro hijos y mujer. Ella era una señora joven, que lavaba las prendas de su familia a orillas del río, ordenaba la casa, recogía frutas y aseaba a los hijos. Éstos, por su parte, no tenían otra educación que la de la vida misma: sus padres no podían afrontar los gastos que suponía tomar clases particulares con un maestro, por ende eran analfabetos.
Todo transcurría en una casi perfecta armonía, hasta que una mañana, allí estaban ellos. Bastó con que abran la ventana para que vieran el escenario: hombres y mujeres masturbándose entre sí, haciendo fellatios, poses de perro y fiestas entre los arbustos. Todo tipo de relación estaba permitida: homosexual, heterosexual, bisexual, transexual, metrosexual, hipersexual. La líbido se olía por todas partes, era imposible rodear la zona sin tener una erección. El “Camping Nudista Tiburón” había llegado.
El mismo se jactaba de ser el primero de esta índole en el nuevo orden naciente. La libertad de dejar los órganos reproductivos al aire estaba era el plato principal.
Pasaron los días y el pobre campesino obligó a su familia a atrincherarse en su humilde posada. “Cualquier cosa puede pasar, hay que cuidarse de estos blasfemos orgiásticos” alegó.
Los días continuaban pasando y las provisiones comenzaban a faltar. En medio de la angustia por no poder alimentar a sus hijos, la madre salió desesperada en el medio de la noche a buscar el manzano más cercano: esa fue su peor idea idea. El árbol se encontraba dentro del camping, y dentro de éste todo estaba permitido.
Se escabulló, entre sombras y hojas, tratando de hacer el menor ruido posible. Al llegar, cogió algunas manzanas. Escuchó voces, se asustó y las rojas frutas prohibidas cayeron al piso. Agacharse a buscarlas no fue un claro momento de lucidez: nunca imaginó que eso sería el principio del fin.
Al agacharse su torso quedó en posición horizontal, estando totalmente descuidadas sus nalgas. Mala idea: en un descuido la habían clavado como a una brochette. Ella gimió de placer pidiendo más y más. Sus gritos libidinosos, como gata en celo, despertaron a su familia. En un primer momento el pobre campesino corrió en su ayuda: tarde había llegado. Su mujer se encontrada en medio de una ponderosa orgía, no dejando cavidad de su cuerpo libre.
El campesino volvió al hogar y obligó a sus hijos a empacar sus pocas pertenencias: abandonarían el campo, llegarían a la ciudad donde la promesa de un nuevo orden industrial los estaba esperando.
Sin mirar sobre sus pasos caminaron hacia el horizonte.
No pasaron muchos años, hasta que todos los miembros de la familia del pobre campesino sobrevivientes al “Camping Nudista Tiburón”, murieran industrialmente: dos de los hijos de tuberculosis, otro de difteria y el restante, niño obrero, mutilado tras un accidente con una máquina que se había trabado. Vale aclarar que el primero en morir fue el pobre campesino: contrajo sífilis tratando de apañar las noches de soledad. Dejó a sus hijos huérfanos, librados a la buena de Dios para vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario mínimo, obteniendo así el cerdo capitalista todo el plusvalor.
miércoles, junio 24, 2009
PENSAMIENTOS EN VOZ ALTA
jueves, junio 11, 2009
Posmo, Cosmo, Porno
Hoy: "En el futuro, cada persona tendrá sus 15 minutos de privacidad".
miércoles, abril 29, 2009
The Hardest Part of a Zombie Apocalypse Will be Pretending I'm Not Excited.
En conclusión: si el apocalipsis está cerca, quiero que sea con zombies. Tiene más onda.
(El mundo se parece cada vez a una película de Romero. Las imágenes apocalípticas se suceden en los televisores.Todo se está volviendo más locura total. La paranoia se apropia de la población.La pandemia avanza. Estaremos todos aislados, en cuarentena. Mutantes deglute-toda-forma-de-vida-conocida toman las calles. Y yo... yo pienso quedar entre el grupo de sobrevivientes que sale a matar zombies a la calle.)