jueves, noviembre 04, 2010
Tendencias urbanas
Noté una nueva tendencia urbana que invade los kioscos devenidos en cibers/locutorios de la Capital Federal: los mostradores que deberían estar llenos de golosinas, se encuentran despojados de éstas y en su lugar hay cajas y cajas vacías de Cachafaz.
sábado, octubre 16, 2010
Cómo acabar con el mundo de una vez.
Dadle superpoderes a toda la humanidad y dejadlos que se maten entre sí.
miércoles, julio 21, 2010
Amsterdam (29/12/09)
¡Holaaaaa!
Estoy en Amsterdam. Hace un frío de la puta madre en serio. No se realmente cuánto debe estar haciendo, pero alrededor de los 3 grados bajo cero.
Ayer dormí en el aeropuerto de Barcelona, bah, "dormí" (entre comillas). La realidad es que no dormí nada...estoy levantada desde ayer a las 9 de la mañana. Igual estoy bien, asique no se preocupen por mí.
El viaje fue turbulencia pura (para variar, estaba cagada en las patas.Creo me tienen que empezar a dar dardos tranquilizantes para viajar).Los aviones internos son extremos, muy pequeños, cualquier ventolada tiembla todo. Lo que más me extraño que a pesar de mi mi miedo, la gente estaba de lo más tranquila, como si nada pasara.
No saben lo flashero que fue aterrizar. De repente el avión empezó a bajar y se veía verde y blanco. A medida que te ibas acercando se veía todo más nítido y se empezaban a distinguir los campos cubiertos con nieve.
¡Llegue al aeropuerto!Bajé del avión....brrrr...hacía un frío de morirse. Tuve que caminar por largos pasillos (realmente son MUY largos los pasillos del aeropuerto de Amsterdam). Esperé un rato hasta que salga mi equipaje. No tuve que hacer migraciones porque venía de un país que está en la UE.
Fui a intentar tomar el tren. La estación conecta con el aeropuerto.Me sentía perdida. Se supone que debería entender el holandés al hablar alemán, pero nada más lejos de eso.
Estoy en Amsterdam. Hace un frío de la puta madre en serio. No se realmente cuánto debe estar haciendo, pero alrededor de los 3 grados bajo cero.
Ayer dormí en el aeropuerto de Barcelona, bah, "dormí" (entre comillas). La realidad es que no dormí nada...estoy levantada desde ayer a las 9 de la mañana. Igual estoy bien, asique no se preocupen por mí.
El viaje fue turbulencia pura (para variar, estaba cagada en las patas.Creo me tienen que empezar a dar dardos tranquilizantes para viajar).Los aviones internos son extremos, muy pequeños, cualquier ventolada tiembla todo. Lo que más me extraño que a pesar de mi mi miedo, la gente estaba de lo más tranquila, como si nada pasara.
No saben lo flashero que fue aterrizar. De repente el avión empezó a bajar y se veía verde y blanco. A medida que te ibas acercando se veía todo más nítido y se empezaban a distinguir los campos cubiertos con nieve.
¡Llegue al aeropuerto!Bajé del avión....brrrr...hacía un frío de morirse. Tuve que caminar por largos pasillos (realmente son MUY largos los pasillos del aeropuerto de Amsterdam). Esperé un rato hasta que salga mi equipaje. No tuve que hacer migraciones porque venía de un país que está en la UE.
Fui a intentar tomar el tren. La estación conecta con el aeropuerto.Me sentía perdida. Se supone que debería entender el holandés al hablar alemán, pero nada más lejos de eso.
Le pregunté a un boletero como llegar y amablemente me contestó. El realmente parecía un juguete: rechoncho, con cara redonda, nariz en forma de poroto y rosada.
Fui hasta el andén. Y conocí a un holandés que recién llegaba de Singapur y estaba en ojotas. Me indicó como hacer. Me tome el tren hasta el hostel.
Fui hasta el andén. Y conocí a un holandés que recién llegaba de Singapur y estaba en ojotas. Me indicó como hacer. Me tome el tren hasta el hostel.
Nunca mas vuelvo a hacer la de dormir en el aeropuerto.
Yo pensé que el hostel quedaba en el centro, pero no...está bastante alejado....de hecho es un barrio de medio oriente en el que estoy...todos libaneses, sirios, turcos, marroquies, etc. Las mujeres van con velos en sus caras.
El hostel es una universidad del 1800 reciclada.
Hoy comí pizza turca por un euro.
Amsterdam es muy muy lindo, es re loco, porque por un lado tiene las contrucciones esas románticas que la hacen parecer un pueblito de juguete y por otro lado parece un cuadro de Mondrian. ¡¡¡De Stijl a full!!!
El transporte publico es lo maaaasssssss. Hoy viaje en unos trencitos que van por la calle y son gratis. También, a pesar del frío, caminé por todas partes.
Obviamente como siempre empece a caminar, sin mapa ni nada y nunca me enteré donde estaba. En un momento, de colgada que soy, me metí por un lugar que no estaba iluminado.A mi me llamó un poco la atención, pero bueno, no fue hasta que vi las luces rojas y las putas en las vidrieras que no me di cuenta que estaba en la zona roja. Mañana voy a volver de día porque dicen es medio danger para ir de noche, a menos que te vayas a garchar una (lo cual no es mi intención).
También estaba caminando por la calle, y como siempre prestando atención a cualquier cosa, me rebale con un hielo que había en la calle y casi me mato.Seguí caminando y terminé en una especie zoológico que es abierto y había camellos y monos sueltos. También había una pista de hielo.
¡¡¡¡Amsterdam parece una ciudad de jugueteeeeeeeeeeeeeeee!!!!
Mañana voy a ver si voy a visitarla a Máxima jajajaja.
Venden hongos y marihuana por todas partes, y también utensilios para consumirlos.
Eso es todo por el momento.
Besossssssssssss
Yo pensé que el hostel quedaba en el centro, pero no...está bastante alejado....de hecho es un barrio de medio oriente en el que estoy...todos libaneses, sirios, turcos, marroquies, etc. Las mujeres van con velos en sus caras.
El hostel es una universidad del 1800 reciclada.
Hoy comí pizza turca por un euro.
Amsterdam es muy muy lindo, es re loco, porque por un lado tiene las contrucciones esas románticas que la hacen parecer un pueblito de juguete y por otro lado parece un cuadro de Mondrian. ¡¡¡De Stijl a full!!!
El transporte publico es lo maaaasssssss. Hoy viaje en unos trencitos que van por la calle y son gratis. También, a pesar del frío, caminé por todas partes.
Obviamente como siempre empece a caminar, sin mapa ni nada y nunca me enteré donde estaba. En un momento, de colgada que soy, me metí por un lugar que no estaba iluminado.A mi me llamó un poco la atención, pero bueno, no fue hasta que vi las luces rojas y las putas en las vidrieras que no me di cuenta que estaba en la zona roja. Mañana voy a volver de día porque dicen es medio danger para ir de noche, a menos que te vayas a garchar una (lo cual no es mi intención).
También estaba caminando por la calle, y como siempre prestando atención a cualquier cosa, me rebale con un hielo que había en la calle y casi me mato.Seguí caminando y terminé en una especie zoológico que es abierto y había camellos y monos sueltos. También había una pista de hielo.
¡¡¡¡Amsterdam parece una ciudad de jugueteeeeeeeeeeeeeeee!!!!
Mañana voy a ver si voy a visitarla a Máxima jajajaja.
Venden hongos y marihuana por todas partes, y también utensilios para consumirlos.
Eso es todo por el momento.
Besossssssssssss
domingo, julio 11, 2010
domingo, mayo 30, 2010
Los declaro vauquita y mujer.
Nunca había tenido suerte en el amor. Las estaciones pasaban, una atrás de la otra, y mi vida sentimental seguía sin encontrar su rumbo. Había perdido toda la fe: nunca iba a encontrar a esa otra mitad significante para mí, estaba resignada a vivir lo que quedase del camino en soledad.
Mi vida se desmoronaba, mi ropa se hacía jirones gracias a los kilos que había engordado y estaba hecha una yonki de la glucosa. Varias veces fui ingresada a las guardias de los hospitales en un coma diabético. La última vez fue la peor, y es ahí donde el Estado decidió enviarme a una clínica de rehabilitación.
Lo que si tiene relevancia, la verdadera relevancia, es que el zorro no cambia sus mañas. Sucedió todo a la semana de estar viajando. No pude resistirlo: comí a mi marido a pedazos. Fue mientras dormía. No pude soportar su azucarado cuerpo, rectangular, marrón, cargado del dulce de leche más excitante alguna vez creado por el hombre. Lo devoré, pedazo a pedazo. El parecía estarme agradecido.
Decidí no volver. Viajé por el mundo, bajó mi nueva identidad: una viuda negra. Me casé con chupetines, chicles, tuve sexo con Bananitas dolcas y Marshmellows. Todos tuvieron el mismo final: una petit mort literal. Sólo estaba con ellos para devorarlos a pedazos y saciar mi instinto de azúcar.
Llegó un punto en mi vida, que hundida en una profunda depresión, decidí tomar el camino fácil: entregarme a los vicios. Es así como me volví azucariómana. Consumía kilos y kilos del grano blanco cristalizado. No podía visitar café o bar sin robarme todos lo sobrecitos que me fuesen posible, así como tampoco visitar amigos sin querer lamer sus cucharas una vez que terminaban de revolver su te.
Mi vida se desmoronaba, mi ropa se hacía jirones gracias a los kilos que había engordado y estaba hecha una yonki de la glucosa. Varias veces fui ingresada a las guardias de los hospitales en un coma diabético. La última vez fue la peor, y es ahí donde el Estado decidió enviarme a una clínica de rehabilitación.
Pasé meses alejada del vicio, conociendo gente. Sus cuerpos, de los cuales cada uno cargaba un diferente grado de severidad adictiva, se apilaban uno atrás del otro, sea para ir al baño, para ir a buscar la comida o para asistir a las terapias grupales. Nunca pensé que podría ser así, pero puedo afirmar que estas últimas cambiaron mi vida. Ahí lo conocí. Su cuerpo era marrón y cuadrado. No podía evitar mirarlo sin querer lamer cada centímetro de su azucarado cuerpo. Era una Vauquita, la tableta de dulce de leche, que performaba como orador en las terapias grupales, intentando mostrarnos como vencer la tentación. También era sponsor de muchos de nosotros.
Y ahí me tocó a mi. El me ayudaba a mantenerme al límite de la tentación y yo iba enamorándome de a poco. Día a día, minuto a minuto, se iba transformando en una obsesión. En un momento todo fue demasiado para nosotros, perdimos la cabeza.
Y ahí me tocó a mi. El me ayudaba a mantenerme al límite de la tentación y yo iba enamorándome de a poco. Día a día, minuto a minuto, se iba transformando en una obsesión. En un momento todo fue demasiado para nosotros, perdimos la cabeza.
Salí de rehabilitación y me fui a vivir a su departamento: una caja amarilla y marrón, decorada con dos vacas pintadas en blanco sobre la pared. Era un monoambiente, pero acogedor. Vauquita, la tableta de dulce de leche perdió su trabajo, pero poco le importó. El amor era más fuerte.
Al tiempo nos casamos y el cura vivó: "los declaro vauquita y mujer". Nos fuimos de Luna de Miel, no importa donde. Es lo menos importante del relato.
Al tiempo nos casamos y el cura vivó: "los declaro vauquita y mujer". Nos fuimos de Luna de Miel, no importa donde. Es lo menos importante del relato.
Lo que si tiene relevancia, la verdadera relevancia, es que el zorro no cambia sus mañas. Sucedió todo a la semana de estar viajando. No pude resistirlo: comí a mi marido a pedazos. Fue mientras dormía. No pude soportar su azucarado cuerpo, rectangular, marrón, cargado del dulce de leche más excitante alguna vez creado por el hombre. Lo devoré, pedazo a pedazo. El parecía estarme agradecido.
Decidí no volver. Viajé por el mundo, bajó mi nueva identidad: una viuda negra. Me casé con chupetines, chicles, tuve sexo con Bananitas dolcas y Marshmellows. Todos tuvieron el mismo final: una petit mort literal. Sólo estaba con ellos para devorarlos a pedazos y saciar mi instinto de azúcar.
Estoy escribiendo mi declaración final. Evidentemente, estaba destinada a vivir el resto del camino en soledad. La policía aun no me ha encontrado.
domingo, mayo 23, 2010
Reflexiones bicentenarias I
Ayer estaba por ver The Toxic Avenger II. Mientras esperaba que mi novio soltase la computadora y se viniese a meter a la cama para que empiece la función, decidí dedicarle unos minutos a mi deporte preferido: el zapping. Encontré que por La Televisión Pública (para mi sigue siendo ATC, pero creo que la mayoría de los lectores no entenderían de que hablo) estaban dando el recital-festejo del Bicentenario. León Gieco estaba tocando y mi cinismo me obligó a seguirlo viendo...
Sólo voy a decir dos cosas:
1-Los recitales de León Gieco son una ONG rodante, al mejor estilo Circo Rodas.
2-El espectáculo por momentos bordaba lo grotesco y realmente sentía que estaba viendo "Freaks", de Tod Browning.
1-Los recitales de León Gieco son una ONG rodante, al mejor estilo Circo Rodas.
2-El espectáculo por momentos bordaba lo grotesco y realmente sentía que estaba viendo "Freaks", de Tod Browning.
martes, mayo 18, 2010
Confusiones
A la hora de postularse para un trabajo, nunca entendí la cuestión de "excluyente" y "no excluyente".
Cuando dice "tire", yo empujo.
Al indicar "derecha", pienso en izquierda.
Al indicar "derecha", pienso en izquierda.
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jueves, noviembre 04, 2010
Tendencias urbanas
Noté una nueva tendencia urbana que invade los kioscos devenidos en cibers/locutorios de la Capital Federal: los mostradores que deberían estar llenos de golosinas, se encuentran despojados de éstas y en su lugar hay cajas y cajas vacías de Cachafaz.
sábado, octubre 16, 2010
Cómo acabar con el mundo de una vez.
Dadle superpoderes a toda la humanidad y dejadlos que se maten entre sí.
miércoles, julio 21, 2010
Amsterdam (29/12/09)
¡Holaaaaa!
Estoy en Amsterdam. Hace un frío de la puta madre en serio. No se realmente cuánto debe estar haciendo, pero alrededor de los 3 grados bajo cero.
Ayer dormí en el aeropuerto de Barcelona, bah, "dormí" (entre comillas). La realidad es que no dormí nada...estoy levantada desde ayer a las 9 de la mañana. Igual estoy bien, asique no se preocupen por mí.
El viaje fue turbulencia pura (para variar, estaba cagada en las patas.Creo me tienen que empezar a dar dardos tranquilizantes para viajar).Los aviones internos son extremos, muy pequeños, cualquier ventolada tiembla todo. Lo que más me extraño que a pesar de mi mi miedo, la gente estaba de lo más tranquila, como si nada pasara.
No saben lo flashero que fue aterrizar. De repente el avión empezó a bajar y se veía verde y blanco. A medida que te ibas acercando se veía todo más nítido y se empezaban a distinguir los campos cubiertos con nieve.
¡Llegue al aeropuerto!Bajé del avión....brrrr...hacía un frío de morirse. Tuve que caminar por largos pasillos (realmente son MUY largos los pasillos del aeropuerto de Amsterdam). Esperé un rato hasta que salga mi equipaje. No tuve que hacer migraciones porque venía de un país que está en la UE.
Fui a intentar tomar el tren. La estación conecta con el aeropuerto.Me sentía perdida. Se supone que debería entender el holandés al hablar alemán, pero nada más lejos de eso.
Estoy en Amsterdam. Hace un frío de la puta madre en serio. No se realmente cuánto debe estar haciendo, pero alrededor de los 3 grados bajo cero.
Ayer dormí en el aeropuerto de Barcelona, bah, "dormí" (entre comillas). La realidad es que no dormí nada...estoy levantada desde ayer a las 9 de la mañana. Igual estoy bien, asique no se preocupen por mí.
El viaje fue turbulencia pura (para variar, estaba cagada en las patas.Creo me tienen que empezar a dar dardos tranquilizantes para viajar).Los aviones internos son extremos, muy pequeños, cualquier ventolada tiembla todo. Lo que más me extraño que a pesar de mi mi miedo, la gente estaba de lo más tranquila, como si nada pasara.
No saben lo flashero que fue aterrizar. De repente el avión empezó a bajar y se veía verde y blanco. A medida que te ibas acercando se veía todo más nítido y se empezaban a distinguir los campos cubiertos con nieve.
¡Llegue al aeropuerto!Bajé del avión....brrrr...hacía un frío de morirse. Tuve que caminar por largos pasillos (realmente son MUY largos los pasillos del aeropuerto de Amsterdam). Esperé un rato hasta que salga mi equipaje. No tuve que hacer migraciones porque venía de un país que está en la UE.
Fui a intentar tomar el tren. La estación conecta con el aeropuerto.Me sentía perdida. Se supone que debería entender el holandés al hablar alemán, pero nada más lejos de eso.
Le pregunté a un boletero como llegar y amablemente me contestó. El realmente parecía un juguete: rechoncho, con cara redonda, nariz en forma de poroto y rosada.
Fui hasta el andén. Y conocí a un holandés que recién llegaba de Singapur y estaba en ojotas. Me indicó como hacer. Me tome el tren hasta el hostel.
Fui hasta el andén. Y conocí a un holandés que recién llegaba de Singapur y estaba en ojotas. Me indicó como hacer. Me tome el tren hasta el hostel.
Nunca mas vuelvo a hacer la de dormir en el aeropuerto.
Yo pensé que el hostel quedaba en el centro, pero no...está bastante alejado....de hecho es un barrio de medio oriente en el que estoy...todos libaneses, sirios, turcos, marroquies, etc. Las mujeres van con velos en sus caras.
El hostel es una universidad del 1800 reciclada.
Hoy comí pizza turca por un euro.
Amsterdam es muy muy lindo, es re loco, porque por un lado tiene las contrucciones esas románticas que la hacen parecer un pueblito de juguete y por otro lado parece un cuadro de Mondrian. ¡¡¡De Stijl a full!!!
El transporte publico es lo maaaasssssss. Hoy viaje en unos trencitos que van por la calle y son gratis. También, a pesar del frío, caminé por todas partes.
Obviamente como siempre empece a caminar, sin mapa ni nada y nunca me enteré donde estaba. En un momento, de colgada que soy, me metí por un lugar que no estaba iluminado.A mi me llamó un poco la atención, pero bueno, no fue hasta que vi las luces rojas y las putas en las vidrieras que no me di cuenta que estaba en la zona roja. Mañana voy a volver de día porque dicen es medio danger para ir de noche, a menos que te vayas a garchar una (lo cual no es mi intención).
También estaba caminando por la calle, y como siempre prestando atención a cualquier cosa, me rebale con un hielo que había en la calle y casi me mato.Seguí caminando y terminé en una especie zoológico que es abierto y había camellos y monos sueltos. También había una pista de hielo.
¡¡¡¡Amsterdam parece una ciudad de jugueteeeeeeeeeeeeeeee!!!!
Mañana voy a ver si voy a visitarla a Máxima jajajaja.
Venden hongos y marihuana por todas partes, y también utensilios para consumirlos.
Eso es todo por el momento.
Besossssssssssss
Yo pensé que el hostel quedaba en el centro, pero no...está bastante alejado....de hecho es un barrio de medio oriente en el que estoy...todos libaneses, sirios, turcos, marroquies, etc. Las mujeres van con velos en sus caras.
El hostel es una universidad del 1800 reciclada.
Hoy comí pizza turca por un euro.
Amsterdam es muy muy lindo, es re loco, porque por un lado tiene las contrucciones esas románticas que la hacen parecer un pueblito de juguete y por otro lado parece un cuadro de Mondrian. ¡¡¡De Stijl a full!!!
El transporte publico es lo maaaasssssss. Hoy viaje en unos trencitos que van por la calle y son gratis. También, a pesar del frío, caminé por todas partes.
Obviamente como siempre empece a caminar, sin mapa ni nada y nunca me enteré donde estaba. En un momento, de colgada que soy, me metí por un lugar que no estaba iluminado.A mi me llamó un poco la atención, pero bueno, no fue hasta que vi las luces rojas y las putas en las vidrieras que no me di cuenta que estaba en la zona roja. Mañana voy a volver de día porque dicen es medio danger para ir de noche, a menos que te vayas a garchar una (lo cual no es mi intención).
También estaba caminando por la calle, y como siempre prestando atención a cualquier cosa, me rebale con un hielo que había en la calle y casi me mato.Seguí caminando y terminé en una especie zoológico que es abierto y había camellos y monos sueltos. También había una pista de hielo.
¡¡¡¡Amsterdam parece una ciudad de jugueteeeeeeeeeeeeeeee!!!!
Mañana voy a ver si voy a visitarla a Máxima jajajaja.
Venden hongos y marihuana por todas partes, y también utensilios para consumirlos.
Eso es todo por el momento.
Besossssssssssss
domingo, julio 11, 2010
domingo, mayo 30, 2010
Los declaro vauquita y mujer.
Nunca había tenido suerte en el amor. Las estaciones pasaban, una atrás de la otra, y mi vida sentimental seguía sin encontrar su rumbo. Había perdido toda la fe: nunca iba a encontrar a esa otra mitad significante para mí, estaba resignada a vivir lo que quedase del camino en soledad.
Mi vida se desmoronaba, mi ropa se hacía jirones gracias a los kilos que había engordado y estaba hecha una yonki de la glucosa. Varias veces fui ingresada a las guardias de los hospitales en un coma diabético. La última vez fue la peor, y es ahí donde el Estado decidió enviarme a una clínica de rehabilitación.
Lo que si tiene relevancia, la verdadera relevancia, es que el zorro no cambia sus mañas. Sucedió todo a la semana de estar viajando. No pude resistirlo: comí a mi marido a pedazos. Fue mientras dormía. No pude soportar su azucarado cuerpo, rectangular, marrón, cargado del dulce de leche más excitante alguna vez creado por el hombre. Lo devoré, pedazo a pedazo. El parecía estarme agradecido.
Decidí no volver. Viajé por el mundo, bajó mi nueva identidad: una viuda negra. Me casé con chupetines, chicles, tuve sexo con Bananitas dolcas y Marshmellows. Todos tuvieron el mismo final: una petit mort literal. Sólo estaba con ellos para devorarlos a pedazos y saciar mi instinto de azúcar.
Llegó un punto en mi vida, que hundida en una profunda depresión, decidí tomar el camino fácil: entregarme a los vicios. Es así como me volví azucariómana. Consumía kilos y kilos del grano blanco cristalizado. No podía visitar café o bar sin robarme todos lo sobrecitos que me fuesen posible, así como tampoco visitar amigos sin querer lamer sus cucharas una vez que terminaban de revolver su te.
Mi vida se desmoronaba, mi ropa se hacía jirones gracias a los kilos que había engordado y estaba hecha una yonki de la glucosa. Varias veces fui ingresada a las guardias de los hospitales en un coma diabético. La última vez fue la peor, y es ahí donde el Estado decidió enviarme a una clínica de rehabilitación.
Pasé meses alejada del vicio, conociendo gente. Sus cuerpos, de los cuales cada uno cargaba un diferente grado de severidad adictiva, se apilaban uno atrás del otro, sea para ir al baño, para ir a buscar la comida o para asistir a las terapias grupales. Nunca pensé que podría ser así, pero puedo afirmar que estas últimas cambiaron mi vida. Ahí lo conocí. Su cuerpo era marrón y cuadrado. No podía evitar mirarlo sin querer lamer cada centímetro de su azucarado cuerpo. Era una Vauquita, la tableta de dulce de leche, que performaba como orador en las terapias grupales, intentando mostrarnos como vencer la tentación. También era sponsor de muchos de nosotros.
Y ahí me tocó a mi. El me ayudaba a mantenerme al límite de la tentación y yo iba enamorándome de a poco. Día a día, minuto a minuto, se iba transformando en una obsesión. En un momento todo fue demasiado para nosotros, perdimos la cabeza.
Y ahí me tocó a mi. El me ayudaba a mantenerme al límite de la tentación y yo iba enamorándome de a poco. Día a día, minuto a minuto, se iba transformando en una obsesión. En un momento todo fue demasiado para nosotros, perdimos la cabeza.
Salí de rehabilitación y me fui a vivir a su departamento: una caja amarilla y marrón, decorada con dos vacas pintadas en blanco sobre la pared. Era un monoambiente, pero acogedor. Vauquita, la tableta de dulce de leche perdió su trabajo, pero poco le importó. El amor era más fuerte.
Al tiempo nos casamos y el cura vivó: "los declaro vauquita y mujer". Nos fuimos de Luna de Miel, no importa donde. Es lo menos importante del relato.
Al tiempo nos casamos y el cura vivó: "los declaro vauquita y mujer". Nos fuimos de Luna de Miel, no importa donde. Es lo menos importante del relato.
Lo que si tiene relevancia, la verdadera relevancia, es que el zorro no cambia sus mañas. Sucedió todo a la semana de estar viajando. No pude resistirlo: comí a mi marido a pedazos. Fue mientras dormía. No pude soportar su azucarado cuerpo, rectangular, marrón, cargado del dulce de leche más excitante alguna vez creado por el hombre. Lo devoré, pedazo a pedazo. El parecía estarme agradecido.
Decidí no volver. Viajé por el mundo, bajó mi nueva identidad: una viuda negra. Me casé con chupetines, chicles, tuve sexo con Bananitas dolcas y Marshmellows. Todos tuvieron el mismo final: una petit mort literal. Sólo estaba con ellos para devorarlos a pedazos y saciar mi instinto de azúcar.
Estoy escribiendo mi declaración final. Evidentemente, estaba destinada a vivir el resto del camino en soledad. La policía aun no me ha encontrado.
domingo, mayo 23, 2010
Reflexiones bicentenarias I
Ayer estaba por ver The Toxic Avenger II. Mientras esperaba que mi novio soltase la computadora y se viniese a meter a la cama para que empiece la función, decidí dedicarle unos minutos a mi deporte preferido: el zapping. Encontré que por La Televisión Pública (para mi sigue siendo ATC, pero creo que la mayoría de los lectores no entenderían de que hablo) estaban dando el recital-festejo del Bicentenario. León Gieco estaba tocando y mi cinismo me obligó a seguirlo viendo...
Sólo voy a decir dos cosas:
1-Los recitales de León Gieco son una ONG rodante, al mejor estilo Circo Rodas.
2-El espectáculo por momentos bordaba lo grotesco y realmente sentía que estaba viendo "Freaks", de Tod Browning.
1-Los recitales de León Gieco son una ONG rodante, al mejor estilo Circo Rodas.
2-El espectáculo por momentos bordaba lo grotesco y realmente sentía que estaba viendo "Freaks", de Tod Browning.
martes, mayo 18, 2010
Confusiones
A la hora de postularse para un trabajo, nunca entendí la cuestión de "excluyente" y "no excluyente".
Cuando dice "tire", yo empujo.
Al indicar "derecha", pienso en izquierda.
Al indicar "derecha", pienso en izquierda.
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