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jueves, noviembre 05, 2009

ALGO EN LO QUE CREER

Viajaba en 160 como todas las mañanas. Un semáforo hizo que el bondi se detuviese en la puerta de una Iglesia. javascript:void(0)
Una señora paseaba a su perro. Se detuvo frente al bastidor vidriado que contiene una vírgen. La tocó intentando contagiarse un poco de fe.
Mientras tanto, en mi reproductor sonaba "Something to believe in", de los Ramones. Y yo me preguntaba como creer.

sábado, octubre 31, 2009

Música de sábado.

Los 5 que elijo como los mejores temas de la historia del rock.(IDeales para escuchar hoy, uno atrás del otro).

1-Joy Division-Love will tear us apart.
Simple, directo, crudo, desgarrador, doloroso y extremadamente emotivo. Sólamente un tipo como Ian Curtis pudo haber escrito algo así.

Para más información, vean "Control" de Anton Corbijn o lean " Ian Curtis / Joy Division ", editado por Caja Negra.



2-Queen-Bohemian Rhapsody.
No hay muchos más objetivos para agregar.


3-Depeche Mode-Enjoy the silence.
Yo creo que la única palabra para definir este tema es la siguiente: soberbio.
Una canción totalmente intimista, para escuchar con uno mismo, poniendo el volumen al máximo, hasta que te sangren los oídos.
El video fue dirigido por el genio de Anton Corbijn.



4-Strawberry fields forever.
Comentario: living is easy with eyes closed.



5-Led Zeppelin-Starway to heaven.
No mucho más para decir.

miércoles, octubre 28, 2009

Un par de jeans, monedas y el cuestionamiento de la fe(en algo).

Salí de trabajar. La temperatura estaba templada y aun había sol.

Una tarde ideal para salir a caminar.

Mi mañana había empezado diez horas antes, aun entre dormida, tratando de amanecer de sueños extraños. El despertador había sonado y una vez más me preguntaba “¿Porqué a mi?”. Sólo deseaba tirarlo contra una pared para que nunca más suene.

Me vestí. Al intentar ponerme el pantalón lo rompí. El cuarto en lo que va del año.
Decidí salir así a la calle, prometiéndome a mi misma que esa misma tarde me iría a comprar ropa porque mi situación no daba para más.

Las horas pasaron. El reloj se dividía a la mitad. La necesidad de un jean se terminó convirtiendo en compulsión consumista. No hubo espacio a la reflexión.

Soy una mujer herida, lo mínimo que necesito son pantalones y remeras nuevas (sobre todo si conseguís, después de muchos años de buscarla, una de The Smiths). A conformarse con lo básico porque el respeto y que me puedan mirar a los ojos parecen delirios de rockstars.
Seguía siendo un gran día para caminar, a pesar que ya estuviésemos en la resaca.
Escuchaba música, como siempre. Morrissey me cantaba “Every day is like Sunday”.
Parada en una esquina, a punto de cruzar. Así me encontraba. Y es ahí cuando se me acercó.

Olía a ranciedad, vino y mugre. Tenía alrededor de 50 años y no muchos dientes. Su figura era desgarbada y una gorra azul. Una visera cubría sus pelos entrecanos.

En el momento no lo registré, así como tampoco hubiese registrado el fin del mundo aunque lo hubiese tenido delante de mis ojos. Sin embargo se quedó parado adelante mío.
Me saqué los auriculares para ver que decía. Simplemente quería una moneda, bajo la promesa que no iba a robarme. Casualmente, a lo largo de los últimos días junté muchas monedas, demasiadas.

Se la di y le desee que tenga un buen día a la par que me alejaba.
“Gracias, eso es para mañana, si es que me levanto”, respondió.
Giré la cabeza y lo único que pude pensar es “Carpe diem”.
Y caminé por Julián Álvarez, escuchando los Beatles y pensando si realmente aun les seguía creyendo.

lunes, octubre 19, 2009

PENSAMIENTOS EN VOZ ALTA VI

Bryan Adams logra emocionarme.
Sobre todo cuando canta la canción de Robin Hood.




(Y ahora cantemos todos juntos tu canción de Bryan Adams preferida)

sábado, octubre 17, 2009

PENSAMIENTOS EN VOZ ALTA V

En el mundo bipolar,¿dónde hubiese vivido?
¿Hubiese sido una occidental desesperada por huir al este y vivir la utopía socialista? ¿O tal vez una oriental desesperada por huir al oeste y vivir la utopía capitalista?

O es blanco o negro. Así es como nos enseñan a vivir.

jueves, octubre 08, 2009

De mis preferidas.

Algunas escenas de cine que me pueden.


















Pd: Les recomiendo leer "Cineclub" de David Gilmour.

miércoles, septiembre 30, 2009

TODO EMPEZÓ SIENDO UN CAMPING NUDISTA.

Depravación, orgías, exhibicionismo, orgasmos. El tabú sexual desde siempre ha existido.
Déjenme contarles una historia. La misma no es apología de frenesí, no es instigadora orgiástica, simplemente intenta reconstruir un hecho que tuvo lugar en un tiempo y un espacio determinado.

Érase una vez un pobre campesino que vivía en medio del bosque. Trabajaba día y noche, cortando leña, cazando animales, emparchando techos de paja para así a su familia poder mantener. Era realmente muy pobre: el dinero apenas le alcanzaba para comprar un pan diario que repartía entre sus cuatro hijos y mujer. Ella era una señora joven, que lavaba las prendas de su familia a orillas del río, ordenaba la casa, recogía frutas y aseaba a los hijos. Éstos, por su parte, no tenían otra educación que la de la vida misma: sus padres no podían afrontar los gastos que suponía tomar clases particulares con un maestro, por ende eran analfabetos.
Todo transcurría en una casi perfecta armonía, hasta que una mañana, allí estaban ellos. Bastó con que abran la ventana para que vieran el escenario: hombres y mujeres masturbándose entre sí, haciendo fellatios, poses de perro y fiestas entre los arbustos. Todo tipo de relación estaba permitida: homosexual, heterosexual, bisexual, transexual, metrosexual, hipersexual. La líbido se olía por todas partes, era imposible rodear la zona sin tener una erección. El “Camping Nudista Tiburón” había llegado.
El mismo se jactaba de ser el primero de esta índole en el nuevo orden naciente. La libertad de dejar los órganos reproductivos al aire estaba era el plato principal.
Pasaron los días y el pobre campesino obligó a su familia a atrincherarse en su humilde posada. “Cualquier cosa puede pasar, hay que cuidarse de estos blasfemos orgiásticos” alegó.
Los días continuaban pasando y las provisiones comenzaban a faltar. En medio de la angustia por no poder alimentar a sus hijos, la madre salió desesperada en el medio de la noche a buscar el manzano más cercano: esa fue su peor idea idea. El árbol se encontraba dentro del camping, y dentro de éste todo estaba permitido.
Se escabulló, entre sombras y hojas, tratando de hacer el menor ruido posible. Al llegar, cogió algunas manzanas. Escuchó voces, se asustó y las rojas frutas prohibidas cayeron al piso. Agacharse a buscarlas no fue un claro momento de lucidez: nunca imaginó que eso sería el principio del fin.

Al agacharse su torso quedó en posición horizontal, estando totalmente descuidadas sus nalgas. Mala idea: en un descuido la habían clavado como a una brochette. Ella gimió de placer pidiendo más y más. Sus gritos libidinosos, como gata en celo, despertaron a su familia. En un primer momento el pobre campesino corrió en su ayuda: tarde había llegado. Su mujer se encontrada en medio de una ponderosa orgía, no dejando cavidad de su cuerpo libre.
El campesino volvió al hogar y obligó a sus hijos a empacar sus pocas pertenencias: abandonarían el campo, llegarían a la ciudad donde la promesa de un nuevo orden industrial los estaba esperando.
Sin mirar sobre sus pasos caminaron hacia el horizonte.
No pasaron muchos años, hasta que todos los miembros de la familia del pobre campesino sobrevivientes al “Camping Nudista Tiburón”, murieran industrialmente: dos de los hijos de tuberculosis, otro de difteria y el restante, niño obrero, mutilado tras un accidente con una máquina que se había trabado. Vale aclarar que el primero en morir fue el pobre campesino: contrajo sífilis tratando de apañar las noches de soledad. Dejó a sus hijos huérfanos, librados a la buena de Dios para vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario mínimo, obteniendo así el cerdo capitalista todo el plusvalor.