Salí de trabajar. La temperatura estaba templada y aun había sol.
Una tarde ideal para salir a caminar.
Mi mañana había empezado diez horas antes, aun entre dormida, tratando de amanecer de sueños extraños. El despertador había sonado y una vez más me preguntaba “¿Porqué a mi?”. Sólo deseaba tirarlo contra una pared para que nunca más suene.
Me vestí. Al intentar ponerme el pantalón lo rompí. El cuarto en lo que va del año.
Decidí salir así a la calle, prometiéndome a mi misma que esa misma tarde me iría a comprar ropa porque mi situación no daba para más.
Las horas pasaron. El reloj se dividía a la mitad. La necesidad de un jean se terminó convirtiendo en compulsión consumista. No hubo espacio a la reflexión.
Soy una mujer herida, lo mínimo que necesito son pantalones y remeras nuevas (sobre todo si conseguís, después de muchos años de buscarla, una de The Smiths). A conformarse con lo básico porque el respeto y que me puedan mirar a los ojos parecen delirios de rockstars.
Seguía siendo un gran día para caminar, a pesar que ya estuviésemos en la resaca.
Escuchaba música, como siempre. Morrissey me cantaba “Every day is like Sunday”.
Parada en una esquina, a punto de cruzar. Así me encontraba. Y es ahí cuando se me acercó.
Olía a ranciedad, vino y mugre. Tenía alrededor de 50 años y no muchos dientes. Su figura era desgarbada y una gorra azul. Una visera cubría sus pelos entrecanos.
En el momento no lo registré, así como tampoco hubiese registrado el fin del mundo aunque lo hubiese tenido delante de mis ojos. Sin embargo se quedó parado adelante mío.
Me saqué los auriculares para ver que decía. Simplemente quería una moneda, bajo la promesa que no iba a robarme. Casualmente, a lo largo de los últimos días junté muchas monedas, demasiadas.
Se la di y le desee que tenga un buen día a la par que me alejaba.
“Gracias, eso es para mañana, si es que me levanto”, respondió.
Giré la cabeza y lo único que pude pensar es “Carpe diem”.
Y caminé por Julián Álvarez, escuchando los Beatles y pensando si realmente aun les seguía creyendo.